TDAH: ¿Realidad o Negocio?

Hoy me gustaría hablar sobre un tema del que se ha hablado mucho ya y del cual existe mucha controversia y es precisamente sobre el TDAH (Trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad). Hoy no van a ser pautas ni consejos de lo que hable, sino más bien una invitación a la reflexión.

Si os encontráis en esta situación en estos momentos, os invito a leer este artículo, pues el saber y la información nos permite ser un poco más libres a la hora de tomar decisiones.

En primer lugar os quiero hablar sobre la promoción de enfermedades, o también conocida en inglés como disease mongering, que hace referencia al esfuerzo que las grandes farmacéuticas hacen para la venta de sus fármacos mediante la patologización de conductas normales. Su propósito es llamar nuestra atención hacia comportamientos o enfermedades inofensivas con el objetivo de aumentar las ventas, y como no, el TDAH forma parte de este fenómeno.

En ningún caso quiero negar la existencia del TDAH, pues existen casos donde es el propio niño el que expresa su malestar por no poder permanecer quieto o costarle mucho esfuerzo mantener su atención en la tarea. Pero como profesional no puedo dejar de alarmarme ante el incesante aumento de diagnósticos de esta patología durante los últimos años. Detenerme a reflexionar en las consecuencias que esto tiene para los niños, no solo las propias consecuencias del fármaco, sino también el estigma social de padecer una enfermedad mental.

En los últimos diez o quince años el número de casos ha ido aumentando y no existe una razón psicológica, sino más bien una razón social. Hoy en día, tendemos a patologizar, responsabilizarnos menos de nuestros actos y echar más la culpa a los demás. Hemos pasado de una sociedad autoritaria, donde el castigo físico estaba permitido tanto en casa como en la escuela, a una sociedad más laxa, donde hay casos en los que son los hijos los que pegan a los padres, llenos de abundancia (juguetes, videoconsolas, ropa…) y un largo etcétera. Cuando el comportamiento del niño no es el que esperamos echamos la culpa a los padres, los padres a la escuela, la escuela al sistema, el sistema a la falta de valores en la familia y así dejamos de hacernos responsables del papel que tenemos todos en educar a los niños.

En mi trabajo, he podido comprobar que demasiadas veces se busca a un mismo culpable, el TDAH. Cuando un niño es diagnosticado de este trastorno, conseguimos tener un culpable que explica su “mal” comportamiento tanto a nivel familiar como escolar. Por tanto, una vez diagnosticado…”la culpa y explicación de todo la tiene el TDAH y por tanto no mi forma de educar ni de relacionarme con el niño”.

Como adultos debemos de observar nuestro papel como padres o educadores. Observarnos y preguntarnos si estamos haciéndolo bien, si estamos teniendo en cuenta las necesidades del niño, si no estamos patologizando lo que sería normal como moverse, jugar, estar inquieto, querer ver, explorar… Por otra parte, informarnos. Animar a los padres a informarse, leer, empaparse de bibliografía relacionada con TDAH, excluyendo aquellos manuales financiados por farmacéuticas, pues ya sabemos cuál es su objetivo. Y luego por último pero no menos importante, responsabilizarnos. Hacernos responsables de nuestros errores y querer mejorar en beneficio de los más pequeños.

Así que teniendo en cuenta el propósito económico que esconden las farmacéuticas, nuestro tipo de sociedad actual y las consecuencias que un diagnóstico como este tiene para los niños, tomemos consciencia y no diagnostiquemos a la ligera a un niño con TDAH.

Para terminar, me gustaría compartir con vosotros esta frase de un famoso filósofo y matemático griego, Pitagóras de Samos, que se puede aplicar hasta nuestros tiempos y que está cargada de verdad: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

Laura Cifuentes

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